“Comienza la Tormenta del Desierto”
Un lluvioso día de enero del año 91 un periódico mal doblado mostraba este titular. Formaba parte de un pequeño montón de prensa releída, olvidada en el alfeizar de una ventana.
A escasos metros había una niña. La niña tenía unos grandes y curiosos ojos negros, pero cada vez los mostraba menos al mundo. Porque pasaba la mayor parte del día durmiendo. Dormía porque estaba demasiado cansada para jugar o para ir a la escuela.
Dormía todo el tiempo.
A 4.000 kilómetros de distancia, los iraquíes sentían que su mundo se desmoronaba, la guerra conocida por nosotros como La Guerra del Golfo, fue bautizada por los ciudadanos de Iraq como “Um M'aārak”, que significa “La madre de todas las batallas”.
En el círculo que rodeaba a la niña, junto con el diagnóstico médico también comenzó "Um M'aārak", y el mundo también se desmoronó aquella mañana lluviosa. Se había declarado la guerra.
La coalición de países atacantes sacó su artillería pesada, al igual que atacaron el cuerpo de la niña. La teoría dice que se destruyen unos pocos objetivos para salvar al resto. Aunque a veces, los daños colaterales sean demasiado graves.
Mientras las bombas caían sobre Iraq, el veneno era inoculado en el cuerpo de la pequeña niña. El objetivo, el mismo que el de la Tormenta del Desierto,.. destruir a los rebeldes: soldados iraquíes, células dañinas, ¿qué mas da?
Durante la guerra, la niña demostró tener, además de una fortaleza asombrosa, una curiosidad innata que nunca era del todo satisfecha. Tenía la habitación llena de juguetes, pero esas estúpidas muñecas que la miraban fijamente sin pestañear no le resultaban nada divertidas. La tele le aburría, y lo único con lo que se entretenía era con los libros.
Tocarlos, apilarlos, pasar las hojas con cuidado, humedeciéndose el dedo índice como hacían los mayores, contar las páginas, mirar los dibujos, y… esperar a que alguien se los leyera.
Porque la niña, que tenía apenas cuatro años no sabía leer.
Sus padres, sus tías, todos le leían cuentos. Esto le gustaba, pero,.. no le servía. Esos cuentos eran para críos pequeños, ella quería leerlo todo, los periódicos, las revistas de los mayores, las letras de los botes de jabón, las pintadas de las calles. La niña sentía que se estaba perdiendo algo muy bueno por no saber leer.
Y muy resuelta comunicó su decisión a sus padres. No quiero que me contéis más cuentos, no me gustan las voces que ponéis. Además, quiero leer periódicos.
Dicho y hecho, en pocos días aprendió las vocales. Se llenaba la boca todo el día repitiendo a, e, i, o, u.
Después aprendió las consonantes, con una cartilla que enviaron desde la escuela al hospital. El abecedario era un pueblo donde vivían felices las letras. La letra P regentaba la panadería, la Q y la U eran amigas inseparables, y la R era el amo de la barraca, que para eso era el Rey.
Y una mañana, sucedió el milagro. La niña sujetaba un viejo periódico:
Papá, ¿Qué es la tormenta del desierto?
La guerra del Golfo terminó en poco más de un mes, con la liberación de Kuwait, pero también con la destrucción de miles de vidas humanas.
La guerra de la niña, duró bastante más, casi cinco años más. Finalmente las células insurgentes se rindieron, y el cuerpo de la niña se fue recomponiendo del ataque, poco a poco.
Ahora ya no le importaban las largas horas de espera en las consultas, ni siquiera las dolorosas inyecciones, porque siempre tenía un libro entre las manos. Sumergida en su libro dejaba volar su imaginación, viajaba a miles de kilómetros de allí. Reía, lloraba y se emocionaba con cada historia.
Ahora tenía mucho más, podía librar cualquier batalla.
Zak
3 comentarios:
Resulta temeroso creerse capaz de librar cualquier batalla. A menos que estés dispuesta a perder algunas de ellas y que además cuentes con ello. Pero aun así, gústome el relato, la historia y sobre todo la intensidad.
Joder Zak, eres una puta máquina tía!!! Brutal tu relato, da gusto leerlo. Genial escrito y como dice el colega, intenso, atrapa. Una joya, vaya cosas mas guapas que te salen... las letras sirven ehh! jej. Jajaj y por cierto mención de honor para lo de las letras... qué bueno, yo también las aprendí así!!!
Un abrazo, te lo has ganado!!!
Gracias chicos, me alegro que os guste. seguiré escribiendo las cosas que se me ocurren de noche. Estoy muy oez en esto pero es como todo, cuestión de pràctica
un abrazo
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